PERSONAJE TRÁGICO EN HAMLET — William Shakespeare
Limen, silencio y voz tardía...
Ophelia no muere solo ahogada.
Muere cuando deja de ser escuchada, cuando su palabra es siempre respuesta y nunca origen. Son muchas muertes para ella, todas lentas, siempre dolorosas.
Su destino no es el agua, sino el silencio atronador.
No enloquece: se disuelve. Entre la estricta obediencia y la pérdida del amor, nadie le concede un limen propio desde el cual siquiera poder elegir.
En Hamlet, Ophelia es hija, es amada, pero además es un mero instrumento.
Nunca es sujeto. Y por eso su caída no es abrupta, sino lenta, casi estética, casi aceptable.
El mundo recuerda flores flotando,
pero olvida que antes hubo una voz que gritaba en silencio.
Tal vez el verdadero destino de Ophelia no fuera morir,
sino no haber tenido nunca permiso para cruzar ese límite.
Entre la Ophelia de Shakespeare y la Ophelia que resuena en la canción de Taylor Swift median siglos, pero no cambia el destino de una voz que llega siempre demasiado tarde.
Ejemplo:
«Ophelia encarna a quien, privada de voz y elección, termina habitando un destino que no pudo evitar».
«Parece mentira, pero aun en tiempos modernos Ophelia repite su destino en muchas a quienes se les ha silenciado la voz».
“Antes del agua, el silencio”