EL LIENZO QUE SANA LAS HERIDAS
Hoy escribo sobre la fuerza silenciosa de quienes transforman el dolor en trazos de color.
De aquellos que desnudan el alma en una hoja en blanco para sanar el mundo, capaces de dejar de ver la oscuridad para admirar el arco iris.
Donde la audacia, la entrega y la pasión se ganan,
y la alegría por la obra honesta se recompensa.
Y esto, te lo dedico a vos, Josimar José Évora Dias, porque entre cables y arcos existe la misma luz: la humildad que transforma oficio en hazaña, y rostro en héroe.
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